Mongolia quiere combatir el calentamiento global construyendo un «escudo de hielo» para enfriar la capital, Ulán Bátor.
El escudo sería una versión más potente de las capas de hielo que se
crean de forma natural en los ríos durante el invierno. Estas capas, que
pueden medir hasta siete metros de grosor, son conocidas en Mongolia y
Rusia como naleds y en Alaska y Escandinavia como aufeis (palabra
alemana que significa «hielo en la parte superior»).
Estas capas de hielo se forman bajo ciertas condiciones (temperaturas
muy bajas y ríos rápidos) cuando el agua bajo la capa de hielo irrumpe a
través de las grietas y se congela en la superficie.
Capa tras capa se forma esta superficie helada que normalmente se
derrite en verano, aunque, dependiendo de su grosor, a veces dura todo
el verano.
Muchos pastores nómadas de Mongolia están abandonando
la estepa y se dirigen a las ciudades, debido a que las cálidas
temperaturas están secando los pastizales, que proporcionan alimento
para el ganado. (Más información sobre la modernización de Ulán Bátor en
la revista National Geographic).
En los últimos sesenta años la temperatura del país ha subido unos 1,9
grados centígrados, unas tres veces más que la media mundial.
Para ayudar a la población de Ulán Bátor, una operación inglesa y
mongola llamada EMI-ECOS Consortium lanzará pronto un experimento de mil
millones de tugriks (unos 560.000 euros) para crear naleds más grandes
en el Río Tuul (ver mapa), de acuerdo con la información publicada en noviembre por el periódico Guardian.
viernes, 26 de abril de 2013
miércoles, 24 de abril de 2013
La contaminación de nuestros océanos
Debido a la inmensidad y profundidad de los océanos, hasta hace poco
el hombre creía que podría utilizarlos para verter basura y sustancias
químicas en cantidades ilimitadas sin que esto tuviera consecuencias
importantes. Los partidarios de continuar con los vertidos en los
océanos incluso tenían un eslogan: «La solución a la contaminación es la
dilución.»
En la actualidad, basta con fijarse en la zona muerta del tamaño del estado de Nueva Jersey que se forma cada verano en el delta del río Mississippi, o en la extensión de 1.600 kilómetros de plástico en descomposición en el Pacífico Norte para darse cuenta de que esta política de la «dilución» ha contribuido a llevar al borde del colapso lo que tiempo atrás fue un ecosistema oceánico próspero.
Diversas formas de contaminación
Existen pruebas de que los océanos han sufrido a manos del hombre durante miles de años, desde la época romana. Sin embargo, los estudios llevados a cabo recientemente demuestran que la degradación, especialmente en las zonas costeras, se ha acelerado notablemente en los últimos tres siglos a medida que han aumentado los vertidos industriales y la escorrentía procedente de explotaciones agrarias y ciudades costeras.
En la actualidad, basta con fijarse en la zona muerta del tamaño del estado de Nueva Jersey que se forma cada verano en el delta del río Mississippi, o en la extensión de 1.600 kilómetros de plástico en descomposición en el Pacífico Norte para darse cuenta de que esta política de la «dilución» ha contribuido a llevar al borde del colapso lo que tiempo atrás fue un ecosistema oceánico próspero.
Diversas formas de contaminación
Existen pruebas de que los océanos han sufrido a manos del hombre durante miles de años, desde la época romana. Sin embargo, los estudios llevados a cabo recientemente demuestran que la degradación, especialmente en las zonas costeras, se ha acelerado notablemente en los últimos tres siglos a medida que han aumentado los vertidos industriales y la escorrentía procedente de explotaciones agrarias y ciudades costeras.
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domingo, 21 de abril de 2013
Hollywood reaviva el debate sobre el 'fracking'
La nueva película de Gus Van Sant, 'Tierra prometida', producida por Matt Damon, está calentando el debate sobre el 'fracking' en España. El tema ya tuvo su momento de gloria en los Oscar de 2011 con el documental 'Gasland'. Pero esta nueva forma de extraer gas para la que hay que romper estratos rocosos de pizarra en el subsuelo, usando agua a presión mezclada con arena y sustancias químicas contaminantes, no sólo está resultando polémica en el cine de EEUU. En España esta técnica también está levantando ampollas y enfrentamientos políticos en algunas regiones antes incluso de que se haya iniciado ninguna prospección.
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